Milpa Alta
Pulque de Don Pedro.
¿Cómo llegar?
Llegando a San Pedro Atocpan, se aborda un pesero hacia San Pablo Oztotepec. Al llegar a San Pablo Oztotepec, pedir a la combi o al pesero la parada en la calle Vicente Guerrero, de ahí subir caminado todo V. Guerrero, Don Pedro vive a unos 100 metros pasando el panteón que está sobre la misma calle.
Una vez pasando el panteón hay una casa donde escrito con un marcador se encuentra un letrero deteriorado por el paso del tiempo que dice "se vende pulque". A simple vista no podemos ver jarros, garrafones, ni mucho menos alguien que esté ahí especialmente para atender a los clientes, es más, por el silencio y la tranquilidad del lugar, pareciera que no hay nadie en casa, pero eso es sólo la primera impresión ya que siendo observadores sabremos que no es así.
Don Pedro atiende a los bebedores en el patio trasero de su casa tras el llamado de las gargantas sedientas que buscan el néctar, basta ingresar al patio trasero y llamarlo para que nos pueda abastecer del delicioso líquido. Después de un cordial saludo, bajando por las escaleras, vaciando el aguamiel o vaciando su cosecha de habas,pregunta -¿Cuánto le servimos joven?-.
Don Pedro es un hombre sencillo y amable, siempre dispuesto a compartir sus palabras y su experiencia mientras se disfruta un muy buen pulque. El pulque de Don Pedro es de lo mejor que se puede encontrar, sabe a maguey, tiene un sabor amable al paladar y la concentración de alcohol es excelente; es un pulque como pocos. Don Pedro ama la tierra, es un hombre trabajador que habla orgulloso de su forma de vida y la relación que tiene con ella, haciendo notar los contrastes entre la vida del campo y la ciudad y que mejor ejemplo que el pulque que elabora. En el mes de agosto podemos encontrarlo cosechando habas, de las que
puede vendernos unas pocas, prepararlas ahí, pedir nuestro pulque y
disfrutarlo con una buena botana.
La visita San Pablo Oztotepec es una visita obligada para los amantes del buen pulque, de los productos cultivados de manera natural y de los paisajes de color verde, todo esto rodeado de un ambiente provinciano que pareciera deterner el tiempo, que contrarresta el estrés y alimenta el espiritú. Un lugar que pareciera no estar dentro del Distrito Federal.